No relata una historia sino que dispone una colección desordenada de anécdotas,
recuerdos y observaciones del autor. Es su cuaderno de notas, donde se mezcla la hermosa grafía árabe manuscrita con dibujos y postales. La traducción del texto se encuentra al margen. Las reflexiones sobre su actividad y sobre otras cuestiones resultan siempre atractivas y sorprendentes, y tan auténticas que sin duda descubrirán al lector muy joven un punto de vista inédito sobre el arte de un ilustrador egipcio contemporáneo (sus fuentes, sus
motivaciones, su ideario estético…).




